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[14] Rubor etílico en la fiesta de Baco

Ampliación del cuadro "Los Borrachos" de Velazques. Se muestran tres personajes, Baco y dos hombres ebrios, uno de ellos con signos de posible rubor etílico

Son las fiestas de tu pueblo, tu momento favorito del año. De nuevo te reúnes con tu pandilla en la plaza. Entre risas aceptas “zumo de uva fermentado”. Sientes la euforia colectiva a tu alrededor. Entonces te fijas en un forastero con mirada ebria, al que un rubor que comienza en sus mejillas, se le está extendiendo por cuello y orejas. Antes de que puedas decirle algo, desaparece bailoteando entre la multitud.

Hace poco, durante una comida con mis amigas, Churruca, Alicia y María, comentábamos lo subjetivo que es en nuestra sociedad el consumo normal de alcohol. Coincidíamos en que depende de la generación, la personalidad y la percepción individual de su coste y beneficio.

Al día siguiente de aquella conversación, escuché la presentación del libro “Le seré sincero, no pinta bien” en el que su autor Álvaro Carmona señala que el arte ha sido, en muchos casos, un reflejo indirecto del estado de salud de sus protagonistas, tanto personajes como autores. En otras palabras, los artistas, en su intento de representar la realidad, han dejado constancia en sus obras no solo de contextos sociales, sino también de condiciones físicas y enfermedades.

A partir de esta idea me surgió una pregunta. ¿Es posible encontrar también huellas de procesos bioquímicos en las obras de arte? De aquella conversación nació una posible pista: el rubor etílico.

LOS PERSONAJES DE VELÁZQUEZ

Uno de los cuadros más famosos en los que el alcohol campa a sus anchas es “Los Borrachos” (o el “Triunfo de Baco”) de Diego Velázquez. En este contexto histórico, en el que el alcohol formaba parte de la vida cotidiana, no resulta extraño que muchos artistas de la época lo representaran en sus obras

En esta famosa pintura, Baco y sus acompañantes disfrutan de un encuentro bien cargado de vino. De entre todos los personajes destaca uno, cuya embriaguez no solo se percibe en su mirada divertida y burlona hacia quien observa la escena, sino en la intensa rojez de su nariz y mejillas. ¿Puedes identificarle?

Esta tonalidad carmesí ha sido extensamente utilizada para parodiar a esa persona que, hipo mediante, deambula inestable bajo la influencia de una bebida espirituosa. Pero, ¿por qué unas personas muestran este síntoma “borrachil” y otras no? ¿te ha sucedido alguna vez? ¿o has sido testigo de ese rubor en otros?

Pues bien, parece ser que este efecto es consecuencia de la forma de metabolizar el etanol. Veamos de qué va esto.

EL HÍGADO, NUESTRO QUÍMICO DE CABECERA

Cuando se dice que el hígado metaboliza, lo que se quiere decir es que transforma las sustancias que llegan a él. Este órgano es como un laboratorio de química orgánica, que en lugar de matraces tiene enzimas. En ellas se depura la sangre, modificando químicamente tanto los nutrientes como los tóxicos, bien para favorecer su absorción o su excreción. De este modo, se mantiene el equilibrio químico del cuerpo.

El etanol es considerado un tóxico, que si bien a bajas concentraciones es tolerado por nuestro organismo, a altas puede producir intoxicación severa, con consecuencias dramáticas como el coma. Y es que el etanol altera nuestro metabolismo, el funcionamiento de nuestras células y nuestro comportamiento. Es por ello que el cuerpo intenta eliminarlo para recuperar su bienestar.

Estructura molecular del etanol
Estructura molecular del etanol (CH3CH2OH). Contiene grupo funcional alcohol (-OH).
Fuente: Wikipedia. Dominio Público

Paradójicamente, uno de sus metabolitos se puede convertir en un problema mayor si no se elimina a tiempo. Me refiero al etanal, también llamado acetaldehído. En el siguiente párrafo te lo presento.

EL ACETALDEHÍDO, UN COMPAÑERO DE FIESTA PELIGROSO

El acetaldehído es un compuesto muy peligroso para los humanos, y mucho más que el etanol. Uno de los signos visibles de su presencia es el rubor cutáneo, en especial en aquellas zonas con mayor irrigación sanguínea, como el rostro. Este tipo de reacción se denomina también rubor asiático o Asian flush.

Aunque tanto el alcohol como el acetaldehído actúan sobre los vasos sanguíneos dilatándolos, causando calor y enrojecimiento, el rubor etílico tiene otro aspecto. Esto puede apreciarse en el cuadro de Velazquez, en el que algunos de los personajes como Baco, presentan ligero enrojecimiento, mientas que en otros casos, las caras muestran un rubor mucho más intenso.

Además, el acetaldehído está muy relacionado con la aparición de otros síntomas, como dolor de cabeza, taquicardias, mareos y náuseas. ¿Te suena? Sí, todos ellos son parte del cuadro médico denominado resaca.

Estructura molecular del alcetaldehído, cuya concentración alta en el organismo puede provocar rubor etílico.
Estructura molecular del acetaldehído.
Contiene grupo funcional aldehído (-CHO).
Fuente: Wikipedia. Dominio Público

¿Y cómo se forma? Durante el proceso hepático, una enzima denominada ADH (alcohol deshidrogenasa) transforma el grupo alcohol (-OH) del etanol en un grupo aldehído (-CHO). No te asustes, esto es lo más difícil del texto.

Conviene señalar que el grupo aldehído es uno de los grupos funcionales más importantes de la química orgánica debido a su elevada reactividad, lo que explica en parte su relevancia en múltiples procesos bioquímicos.

Estructura química del etanol y del etanal, que muestras sus conectividades y los enlaces que mantienen unidos sus átomos. Una alta concentración de etanal en sangre puede provocar el rubor etílico.
Estructura molecular del etanol y del etanal (acetaldehído).

Afortunadamente, el hígado sigue protegiéndonos y para ello continúa con su acción química sobre el acetaldehído. Es ahora la enzima ALDH (o acetaldehído deshidrogenasa) la que transforma al acetaldehído en acetato, una sustancia no tóxica y fácil de excretar. Este acetato finalmente se descompone en dióxido de carbono y agua. El cuerpo por fin queda limpio de etanol.

Sin embargo, esta máquina purificadora no siempre funciona como cabría esperar. En estos casos, la persona puede experimentar un malestar intenso. Existen diversas circunstancias que pueden provocar esta situación.

ORIGEN DEL RUBOR ETÍLICO

Aunque el metabolismo del etanol es rápido, en ocasiones las dos primeras etapas no van sincronizadas, y esto tiene consecuencias. Podemos imaginar una cadena de montaje, en la que todos los trabajadores deben de ir al mismo ritmo para evitar cuello de botella. Si uno se retrasa, la producción falla. En nuestro caso, si el paso de alcohol a acetaldehído es rápido, pero la transformación a acetato es lento, el acetaldehído se acumula. Y esto es un problema.

Esquema que muestras las distintas fases del metabolismo del alcohol en le hígado. Su interrupción puede ser responsable del rubor etílico
Diagrama de flujo que muestra las etapas del metabolismo del etanol.
Fuente: blog de divulgación Noisy Science.

También puede suceder que la cantidad de alcohol sea tan grande, que el hígado no tenga tiempo suficiente para eliminarlo de forma eficiente. El sistema se colapsa.

En otras ocasiones, la intolerancia al alcohol se debe a que la persona no dispone de las enzimas hepáticas necesarias, o no funcionan correctamente o lo hacen de una forma diferente. Es decir, las máquinas de la cadena de montaje están estropeadas, y la producción se para. Cuando estas enzimas no funcionan bien, los síntomas se manifiestan rápido y pueden ser de gran intensidad. Si has sido testigo de esta reacción, nunca se te olvidará.

El motivo de esta alteración se puede deber a diferentes cuestiones como la genética o a la acción bloqueante de ciertos fármacos como el Disulfiram, empleado en casos de alcoholismo crónico.

Pero puede haber otros motivos responsables, tanto del ligero enrojecimiento como el den intenso rubor etílico. Veamos cuales pueden ser.

# Otros factores del rubor etílico

Otros factores que pueden intensificar el rubor tras la ingesta de alcohol incluyen: deshidratación, rosácea, acción de ciertas hormonas u otros componentes de la bebida o interacciones con fármacos. También alta sensibilidad a la histamina.

Hay que señalar que el acetaldehído no es el único que contribuye a la respuesta inflamatoria cutánea. Su presencia puede inducir la liberación de histamina, que es promovida a nivel local como consecuencia de la activación del sistema inmunológico. Cuando sucede por consumo de bebidas alcohólicas, el cuerpo está intentando avisar con la rojez que no es capaz de hacer desaparecer más alcohol, y se recomienda parar su ingesta. Es por esto, que a veces se puede confundir con una alergia.

En cualquier caso, ante rubor intenso, habiendo bebido o no alcohol, es recomendable contactar con el centro de salud más cercano.

LA MIRADA ANALÍTICA DE VELÁZQUEZ

La imagen del típico bebedor, de nariz roja y equilibrio inestable, forma parte del ideario colectivo. Junto a este personaje, suele haber otros que, con jarra de cerveza en mano, siguen la fiesta cantando y bailando como si la bebida espirituosa no les causara ningún efecto nocivo.

Y esto es justo lo que plasma en su cuadro nuestro pintor de la Edad de Oro, quien retrata un grupo de hombres ebrios, deteriorados por la dura vida y enrojecidos, posiblemente por la acción del acetaldehído, junto a un saludable y despreocupado Baco.

En relación al objetivo de esta obra, existen numerosas hipótesis: alabanza al vino, burla a los mitos antiguos, exposición del efecto dual del alcohol, excusa para el desarrollo de personajes costumbristas o crítica a la sordidez de la sociedad española. Tal vez Velázquez quería evidenciar la brecha de salud física y mental entre clases. Quizás, tan solo era testigo circunstancial del efecto del acetaldehído.

Existe otra posibilidad. Puede que Velázquez firmara el cuadro sin reparar en ese detalle, y que fuera la mano de Juana Pacheco o de Juan de Pareja quien decidió dejar la impronta carmesí.

¿Y tú, qué opinas?

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Imagen: ampliación del cuadro “Los Borrachos” o “El triunfo de Baco”. 1629. Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Museo del Prado. Fuente: Wikipedia. Dominio Público

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